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CENA MARIDAJE CON TÉ

Cena Maridaje con té

Hace ya un tiempo que los chicos de Restaurante Pablo nos propusieron hacer una cena maridaje con té y la semana pasado lo hicimos posible, una ocasión especial en la que brindar con ellos por su próximo cumpleaños con estrella.

El arte del maridaje

El arte del maridaje en el mundo del vino es de sobra conocido en nuestro país y fuera de él.

Ya comenzamos a ver otros casi cotidianos y “raros” maridajes: maridajes con coctelería y destilados, con cervezas, con aguas, con cervezas, con zumos, chocolates…

Recientemente descubrimos a conocidos y extraños el maravilloso bocado de quesos con té en Quesería Cultivo. Disfrutamos mucho saboreando el sabor del queso de origen junto con nuestros tés de origen, ¿has leído nuestro post?

El arte del maridaje con té está aun por explorar, descubrir y disfrutar. Hay multiples combinaciones de esta maravillosa bebida con los más tradicionales y exóticos platos.

Normalizar y hacer sencillo un producto de lujo

En tesuko pensamos que la forma de acercar el té a la gente es esa, normalizando su consumo y probando otras posibles formas “no convencionales” de probar el té, separándolo de la tetera, la taza y la galleta inglesa.

Es por eso que acercar el té a la gente, a su día a día, a su tiempo libre, a su forma de ocio y a su disfrute mundano.

Maridaje: el reto de sorprender a nuestros sentidos

En este maridaje hubo retos, retos que sorprendieron nuestros sentidos. 

Cuando hablamos de té, automáticamente nuestra cabeza dibuja una tetera, una taza, unas pastas… Por no hablar de que en la mayoría de los casos, tristemente pensamos en una bolsita con un hilo.

No pensamos en que el té puede tener otras formas de consumo:

infusionado en frío, servido en copa de vino, utilizado en el plato de cocina que estamos llevando a nuestra boca… Un sinfín de posibilidades que ponen a nuestros sentidos en alerta.

Experiencia gastronómica diferente

La experiencia gastronómica que vivimos fue muy diferente y sorprendente. Nos sentamos alrededor de platos muy locales y los maridamos con tés de diferentes regiones del mundo.

Dimos la bienvenida a los comensales con un matcha tonic, el matcha, proviene de uno de los campos de té de Shizuoka,

Continuamos con “el mar”, el mar que estaba en los berberechos y en el kabu sencha en frío con el que lo acompañamos.

Seguimos con pescado, sasimi, esta vez acompañado con un té oolong del norte de Taiwan. Flores, flores y flores en este delicioso té que a alguno de los comensales le parecía un vino fresco de las Rías Baixas ¿sorprendente verdad? En el té hay muchos matices y muy diversos.

El plato de carne era un conejo con foie, zanahoria encurtida y paté de hígado de conejo. En esta ocasión lo acompañamos con un té caliente, un oolong japonés que por sus matices a bosque y a maderas nos parecía que era la combinación perfecta para este plato.

¿Postre? Los combinamos con kombucha para el postre helado con naranja especiada y con un hojicha para el postre de tres leches de oveja. Todo un placer para el paladar. Toda una experiencia para los sentidos.

En Restaurante Pablo tienen ganas de hacer las cosas diferentes con un producto de origen, al igual que nuestro proyecto, tesuko de la mano de nuestra sommelier de té, Verónica Hegar,quién trabaja directamente con los agricultores, en origen, para traer cada año las mejores cosechas seleccionadas.

Experimentar diferente el té para poder disfrutarlo

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